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Con altos indicadores de concentración de riqueza e injusticia social, la democracia formal que conoce Colombia se mantiene con saldo en rojo, pese a los destellos de mejoría experimentados de la mano del Gobierno del Cambio. Sin romper con el modelo económico heredado y sin un sujeto del cambio empoderado, la democracia plena queda como simple quimera. (Ver págs. 2-8)
Con el reto de vencer en primera vuelta en las elecciones presidenciales que celebra Colombia el 31 de mayo, Iván Cepeda, cabeza de fórmula por el Pacto Histórico, y Aida Quilcúe, vicepresidenta, multiplican su agenda territorial. El ambiente político entre sus bases es de triunfo arrasador para impedir una segunda votación, y con ello la unión de las candidaturas del establecimiento. ¿Podrá el deseo materializarse o la realidad impondrá sus límites? (Págs. 4-7).
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel y la respuesta iraní llevan la guerra a las puertas de Europa, en el marco de un mundo en conflicto permanente. (Págs. 23-33)
El fin del suministro de petróleo venezolano pone a la Revolución Cubana ante la peor crisis de su historia. (Ver págs. 9-13.)
El ataque de Estados Unidos contra Venezuela inaugura una nueva etapa, más dura, cínica y cruel, del imperialismo estadounidense. La acción, premier de su Estrategia de Seguridad Nacional, le recuerda a la comunidad global que ningún imperio cede sus privilegios y su predominio global sin dar la batalla. (Ver págs. 2-9 e Informe especial págs. 17-23).
Afanado por recuperar el control total de su región inmediata, Estados Unidos combina palo y zanahoria; bloquea a Venezuela, bombarsea “narcolanchas”, asesinando en total impunidad a sus ocupantes; presiona a Colombia y Brasil, socorre con millones de dólares a Argentina, deja en vilo a México con posible ataque a grupos narcos, aprieta a Cuba… ¿Quedará la tradicional convivencia pacífica regional en la memoria de mejores tiempos? (Ver págs. 9-15)
Con el despliegue de unidades militares marítimas de gran calado y poderío letal, Estados Unidos anuncia al mundo su decisión de retomar el control total de su retaguardia estratégica. La “guerra contra el narcotráfico” es el pretexto, y los tripulantes de las “narcolanchas” las víctimas inmediatas, asesinadas en total impunidad. La transición del régimen venezolano es el propósito inmediato. ¿Tiende la región al final de una era de convivencia pacífica? (Ver pág. 2).
Tras el afán de volver a “ser grande”, Estados Unidos se aferra a viejas y conocidas estrategias de control, disciplinamiento y dominio, entre ellas la guerra contra las drogas. Descargar sus culpas en otros, demandando acatamiento ciego, tensiona y entorpece las relaciones bilaterales que deberían estar regidas por principios como el respeto a la soberanía de las partes, la conveniencia mutua, el diálogo y el consenso, todo ello sin presiones ni amenazas.
Superar los niveles de injusticia y desigualdad, insoslayables en la población colombiana, demanda darle cuerpo a un robusto sistema de ciencia y tecnología con el cual diseñar un modelo productivo, acorde con nuestra realidad nacional. Pese a las llamadas Misiones de Sabios y sus recomendaciones, muy poco o nada se avanza en este campo. El actual gobierno no rompe la constante. (Ver págs., 4-7).
Potenciado por una revolución tecno- científica que somete a la humanidad a las pantallas, imponiendo nuevas cotidianidades, consumos y relacionamientos, el sistema capitalista se reorganiza y abre inéditas vetas de producción, ganancia y acumulación.
En medio de aquello, en la disputa que dispara por el control del mundo entre imperios y potencias, las multinacionales someten a los Estados, los ricos se hacen cada vez más ricos y el Sistema de Naciones salta por las nubes. (Ver, págs. 14-15).
La ofensiva de Israel contra Irán demostró el poder disciplinador de Tel Aviv. Sin embargo, el conflicto puede estallar de nuevo en cualquier momento (Pág. 23-29).
Dos grandes sucesos redibujan el siempre inestable mapa geopolítico en Medio Oriente: el surgimiento de un nuevo poder en Siria tras la caída de Al-Assad y la masacre en Gaza. Con un Irán debilitado y varios países árabes empantanados en sus problemas domésticos, el expansionismo militar de Israel avanza implacable. (Págs. 29-35).
La ofensiva arancelaria de Donald Trump busca contener el ascenso económico, tecnológico y militar de China. ¿Hasta dónde llegará la disputa entre potencias? (Págs. 19-24)
El giro en la política exterior de Estados Unidos abre una nueva era en las relaciones de poder global: Europa es la primera víctima (págs. 19-27).
Convencido de poder detener el acelerado declive del imperio que preside, Donald Trump arremete sin tapujo alguno en el concierto internacional para imponer los intereses norteamericanos, ahora bajo los ‘principios diplomáticos’ de la amenaza, el chantaje, la fuerza, el castigo, la imposición, el engaño, la hipocresía y la certeza que todo se compra y todo se vende (págs. 25-31).
En medio de una devastadora crisis económica y una nueva oleada migratoria, Cuba cruje.
Ocho años después de su primera victoria electoral. regresa Donald Trump a la Casa Blanca: Llega acompañado de un amplio equipo de fieles que le permitirán ejecutar todos sus propósitos y delirios. Con mayoría parlamentaria y una base social más amplia, los vientos soplan a su favor. Los ricos y los superricos se frotan las manos (Ver págs.19-23).
Tras un año de invasión a su territorio –entre miles de asesinados, producto de los bombardeos sin cuartel y las incursiones terrestres que no diferencian entre combatientes y civiles, padeciendo un inocultable genocidio–, el pueblo palestino, desterrado, sometido por la fuerza, sin techo ni hospitales ni escuelas, con todo en ruinas, asiste a la imposición del “Gran Israel”.
Múltiples estudios confirman la muerte y el riesgo de desaparición de diversidad de especies animales y vegetales, la deforestación, el cambio climático, pero también la violencia y asesinato de los defensores de la Madre Tierra. Entre tanto, persiste la mal llamada “Agenda verde”, que mercantiliza la naturaleza y potencia la crisis ambiental global.
Las cifras son aterradoras: 40.650 los asesinados por Israel en Gaza durante diez meses de guerra, 4.000 por mes; más de 13 mil desaparecidos; cientos de miles de desplazados internos, una, dos y más veces; demolición de centenares de edificaciones: destrucción de la infraestructura urbana. La tensión crece y la guerra está al vértice de extenderse a Irán y Líbano (ver págs. 23-19).
Las acciones ratifican o rectifican los discursos, las promesas y los programas. Tras dos años de administración progresista, con sueños engavetados “para cuando cambie la correlación de fuerzas”, es evidente que el modelo heredado no está en la mira del Gobierno ni del Pacto Histórico. Haciendo honor a lo impuesto por el establecimiento, “¡el modelo económico no se toca!” (Ver págs. 4-9).
Potenciada por la multicrisis que sacude a la humanidad, ante la ausencia de alternativas que ilusionen y movilicen a los millones que ven cómo la precariedad gana terreno y tambalean sus derechos esenciales, la mancha de la derecha se extiende sobre Europa. Italia, Hungría, Holanda, Polonia, Alemania… En Francia, en comicios anticipados, esa carta acecha (Págs. 6-19).
El presidente Gustavo Petro y su ministro de Hacienda creen haber logrado que la economía nacional retome la senda de crecimiento positiva y sostenible. La evidencia empírica muestra lo contrario: tres trimestres sin crecimiento, desempleo en creciente, altas tasas de interés, inflación lejos de la meta propuesta, y congelada la inversión privada, extranjera y nacional.
Mientras prosigue la ofensiva israelí en la Franja de Gaza y la debacle humanitaria del pueblo palestino ahonda, un nuevo conflicto de consecuencias potencialmente devastadoras entre Tel Aviv y Teherán, aunque temporalmente contenido, gana nuevos escalones. La Lógica de enfrentamiento entre estos dos enemigos parece incontenible. (Ver págs.19-26) .

























