La República Democrática del Congo, primer productor mundial de cobalto y segundo de cobre, es un escenario clave de la ofensiva estadounidense para asegurarse el acceso a minerales estratégicos, en el marco de su disputa con China. Con apoyo de Washington, los inversores se aprovechan de la inestabilidad política del país.
El 3 de febrero de 2026, Glencore, el gigante suizo del comercio de materias primas, anunció su intención de ceder el 40 por ciento de sus activos mineros en la República Democrática del Congo (RDC) a Orion CMC, un consorcio público-privado estadounidense creado en octubre de 2025. Ese mismo día, la compañía canadiense Ivanhoe Mines declaró estar dispuesta a suministrar zinc extraído de su mina congoleña de Kipushi a la reserva estratégica Project Vault, creada por la Casa Blanca el 2 de febrero –es decir, el día anterior–. El 4 de febrero, en Washington, el presidente congoleño Felix Tshisekedi participó en la cumbre global sobre minerales críticos –así llamados debido al alto riesgo de desabastecimiento y a la falta de sustitutos viables– y, luego, en el tradicional “Desayuno de Oración Nacional” de la clase política estadounidense, en donde Donald Trump lo presentó como un aliado clave.



