Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1980 y devastada por el Estado Islámico en 2015, la ciudad de Palmira enfrenta hoy una nueva amenaza: la reconstrucción al servicio del turismo y los intereses de las monarquías del Golfo.
Es un oasis en el desierto de Siria. Una ciudad antigua, cuyos vestigios conforman uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de Medio Oriente. Antaño fue un punto de encuentro entre el mundo romano y el persa, y una parada clave en la ruta de las caravanas. Se trata de Palmira, si la llamamos por su nombre griego, o Tadmur, en una variante de arameo. Una maravilla que sufrió muchas destrucciones a lo largo de los siglos, incluso recientemente durante la guerra civil siria.



