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Colombia. A propósito del municipio de Piedras (Tolima) ¿Puede una sociedad rechazar la minería?

Colombia. A propósito del municipio de Piedras (Tolima) ¿Puede una sociedad rechazar la minería?

Como enseñó la politóloga Elinor Ostrom (1), premio Nobel de Economía por mostrar que las comunidades auto-organizadas (sin la intervención estatal ni la perturbación mercantil) pueden generar normas y cuidar de su medio ambiente natural: preservando sus recursos de uso común durante generaciones; el fortalecimiento del tejido social en varios pueblos del Tolima, alcanzó el rechazo al proyecto megaminero “La Colosa”, que pretenden imponer el gobierno central y la multinacional Anglogold Ashanti.

 

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que en un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

Jorge Luis Borges,
El Ajedrez (fragmentos)

 

La movilización y gestión de la unión de diferentes sectores de la sociedad civil, resultó exitosa en la Consulta Popular del 28 de julio pasado en el municipio de Piedras, gracias a la voluntad y valentía de la comunidad, la pedagogía de los estudiantes de la Universidad del Tolima, el apoyo de los hacendados y arroceros que sensatamente defienden la agricultura, y la honestidad y lealtad de los gobernantes locales con su comunidad. La jornada constituye un mensaje contundente en contra de la megaminería, que dice un “no” a la intervención de la empresa, mediante 2.971 votos en contra y solo 24 a favor.

 

El maquinista de la locomotora minero-energética

 

El ministro de Minas y Energía, y el presidente Santos, seguidos por su séquito de tecnócratas, cual alfiles y torres, son mandaderos de tenues reyes (el fatuo gremio de la minería a gran escala). Cual marionetas son gobernados por la demanda global de minerales, como el oro. Ellos pretenden imponer el monopolio de la fuerza y la razón (¿acaso la inteligencia superior?), para dictaminar a unos peones ladinos un cuestionable modelo de desarrollo y un perjudicial uso del suelo.

La natura (jugador que olvidan), puede voltear el tablero, comenzando porque encierra un tesoro paradójico: es en el Tolima donde fue descubierto uno de los yacimientos de oro más grandes del mundo pero, el metal está tan disperso que, deberían derribar las montañas de Cajamarca y transportar miles de toneladas de material hasta Piedras, lugar donde entrarían a usar (envenenar con cianuro) el agua del municipio en aras de explotar el codiciado oro.

La única virtud del decreto firmado en mayo pasado por el mencionado ministro (2) es la de expresar, con nitidez, la posición de la administración Santos y del poderoso gremio de la minería a gran escala, en los siguientes términos: i) Cumpliendo el dictamen de la Constitución Política de Colombia, el Estado es dueño del subsuelo y de los recursos no renovables; ii) el gobierno de turno tiene la autoridad para imponer su plan de desarrollo; iii) la autoridad minera es la única facultada para establecer el uso del suelo, pasando por encima de las autoridades locales (desde la ciudad de Bogotá, los diminutos municipios como Piedras, hasta los más invisibles resguardos indígenas); iv) ni autoridades ni pobladores locales pueden excluir a sus territorios de la extracción minera.

 

El despotismo de los caprichos distantes y absurdos

 

Los mercados sirven para complacer las extravagancias más desmesuradas, y aún perversas, de individuos (consumidores o inversionistas). Promueven riquezas y estilos de vidas oligárquicos (como mostraron Veblen (3) y Hirsch (4)). Impulsan el crecimiento económico (opulencia y prosperidad), gracias a que la demanda (impulsada por gustos, adicciones, vicios, y también por necesidades básicas como el hambre, la sed y el frío), con el debido respaldo del poder adquisitivo (para que no quede en simples deseos), jalone a la oferta.
En particular, el mercado de minerales como el oro va en aumento porque en las opulentas China e India lo demandan para fines ceremoniales y de consumo ostensible. Y gracias a la crisis económica global, que –al tornar menos confiables y más fluctuantes monedas como el dólar y el euro–, impulsa a ahorradores y especuladores a comprar lingotes de oro (que, en un absurdo, es sustraído de la tierra para encerrarlo en bóvedas bancarias). Como la oferta mundial de oro es muy limitada, el precio de este mineral precioso alcanza una multiplicación colosal.

 

Democracia y comunidad

 

Como materialización de la auto-organización, en el sustento de la politóloga Elinor Ostrom tenemos el de los “comités ambientales y campesinos en defensa de la vida del Tolima”. Un hecho que significaría que la voluntad del pueblo –Constituyente primario según el artículo tercero de la Constitución del 91– demanda respuestas diferentes a las dadas por el actual Gobierno, sin duda, contrarias a las dinámicas que el mercado ha propuesto desde la década de los noventa. La ciudadanía de Piedras exige, mediante este mecanismo de participación ciudadana, el respeto al derecho a determinar autónomamente el uso que le darán a su suelo y a los recursos con los que cuentan.

Aunque la empresa tiene varios lugares más en donde podría construir las piscinas de lixiviación (5) que necesitan para separar el oro microscópico de la roca de la montaña, le será difícil lograr la licencia social en las comunidades, puesto que el “no” resonante que se sintió en Piedras, tiene un poder simbólico muy fuerte que invita a los demás pueblos a utilizar las vías constitucionales para ser escuchados y tenidos en cuenta en la toma de decisiones que los afectan directamente, tal como lo establece la Constitución Política.

Por ésta razón, para la empresa, las campañas bien organizadas por parte de la sociedad civil, se convierten en su dificultad más grande, porque están legitimadas y respaldadas por la Carta Magna y apelan al derecho al agua, a la vida, a la dignidad humana, a la tierra y desnudan problemas esenciales de la minería que atentan contra la supervivencia, arruinan las economías campesinas así como la autonomía alimentaria de amplios sectores de la población; argumentos que necesariamente se sobreponen al discurso de las multinacionales en el que se prioriza el crecimiento económico, el desarrollo industrial y la demanda de minerales para alimentar máquinas y bajas pasiones. Esto último es grave, si se tiene presente que el oro no está supliendo una necesidad vital sino que está destinado especialmente para estabilizar los mercados bursátiles y, como se mencionó antes, suplir el consumo ostensible de países como China.

 

1 Ostrom, E. 1990. Governing the Commons, the evolution of institutions for Collective Action. Cambridge University Press.
2 Decreto 934 del 9 de mayo del 2013, mediante el cual se reglamenta el artículo 37 de la Ley 685 del 2001.
3 Veblen, T., The Theory of the Leisure Class, New York, MacMillan, 1962.
4 Hirsch, F., Social Limits to Growth, London, Routledge Kegan and Paul, 1978.
5 Piscinas del tamaño de una o dos canchas de fútbol dependiendo de las circunstancias donde se acumula el cianuro disuelto en agua que ha atrapado las partículas de oro formando una mezcla de color negro.

 

* Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor Asociado de la facultad de Ciencia Política y de Gobierno de la Universidad del Rosario.
** Estudiante de X semestre de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario.

 

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