Sábado, 09 Agosto 2014 16:51

Biodiversidad, economía y política. Los países reserva y el estudio de la crisis del agua

Escrito por  Carlos Eduardo Maldonado
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La geopolítica internacional toma diversas formas y expresiones, una de ellas los grupos de interés, donde están representados países, y por su conducto los grupos económicos privados con sede en cada uno de ellos. Colombia integra, entre otros de estos grupos, el B-17: o los 17 países con mayor megadiversidad en el planeta. ¿Quiénes lo integran y cuáles son sus características?

 

De acuerdo con datos de Naciones Unidas, las sociedades más violentas en el mundo son aquellas que dependen para su bienestar de los sectores más atrasados de la economía. Pues bien, como es sabido, los sectores tradicionales de la economía son la agricultura y la ganadería (sector primario), la manufactura e industria (sector secundario) y los servicios (sector terciario). Estos tres sectores definen a todas las sociedades clásicas, desde el paleolítico y el neolítico hasta el capitalismo postindustrial.


Pues bien, una sociedad violenta es aquella que depende, principalmente, de la agricultura y la ganadería, lo cual muy bien puede expresarse en temas como: ausencia histórica de una reforma agraria, práctica intensiva del monocultivo, apropiación de latifundios dedicados a la ganadería, o el uso de la tierra –en general– para minería extractiva.


En esta senda, las sociedades clásicas están fundadas en bienes tangibles o materiales caracterizados por finitud y agotamiento, y marcados por la segunda ley de la termodinámica, la entropía. En contraste, la sociedad del futuro estará fundada sobre bienes intangibles, notablemente información y conocimiento.


Pues bien, existe la idea generalizada según la cual en el mundo, los países y las sociedades están divididas en dos: productoras y consumidoras. Todo el proceso y la estructura en torno a la Organización Mundial del Comercio (OMC), por ejemplo, pivota en torno a esa idea. Y con la OMC los principales organismos financieros, e incluso las calificadoras internacionales de riesgo.


Una idea semejante no es enteramente cierta. Por el contrario, los países y las sociedades, las economías y las culturas están divididas en los siguientes tres grupos: productores, consumidores y países reserva. Esta clasificación exige dirigir la mirada hacia el fundamento material de la información y el conocimiento, la verdadera fuente de riqueza y bienestar de una nación.

 

El grupo B-17: los países megadiversos

 

De un modo genérico, en medio de la disputa por el control del mundo, la geopolítica despliega sus variables, con la cuallos países terminan agrupados, de acuerdo con sus intereses, poder y potencialidades, en diversos grupos: por ejemplo el G-7 (en ocasiones el G-8, o el G-7 más uno, que son los más potentes hoy existentes), el G-20 o los veinte países más ricos y desarrollados del mundo. También está la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo), que comprende a los 34 países más desarrollados del planeta (1). Cada grupo de estos países construye su agenda, resumen de los intereses nacionales y/o de las multinacionales que representan.


Y tienen cuerpo, claro, otras numerosas agrupaciones, como la Liga Árabe (22 países miembro), la Asociación de Estados del Caribe (31 estados), o la Unión Africana (53 países), por ejemplo. El sistema internacional es vivo y cambiante, adaptativo y de complejidad creciente.


Existe, sin embargo, un grupo importante que reúne justamente a los países reserva en el mundo: el B-17 (ver mapa 1) , a saber: el grupo de los 17 países con megadiversidad, del cual hacen parte:

 

  • - En África: Madagascar, República Democrática del Congo y Sudáfrica.
  • - En América: Brasil, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Perú y Venezuela
  • - En Asia: China, Filipinas, India, Indonesia, Malasia
  • - En Oceanía: Australia y Papúa Nueva Guinea

 

 

Su megadiversidad está medida, y consiste en tres niveles de diversidad: natural o biológica, genética y cultural. El país con mayor megadiversidad por kilómetro cuadrado en el mundo es Brasil, y Colombia es el segundo.


Específicamente, Colombia es el primer país en diversidad de aves y anfibios, el segundo en recursos hídricos. Si el 70 por ciento de la diversidad está integrada en los países B-17, Colombia posee el 10 por ciento de esa megadiversidad. En efecto, en su territorio existen entre 45.000 y 55.000 especies de plantas, 20 por ciento de las aves registradas en todo el mundo, 7 de mamíferos terrestres, 6 de reptiles, 15 por ciento de las orquídeas. Culturalmente cuenta con 87 pueblos indígenas con más de 68 lenguas nativas, son varios millones los afrocolombianos, 30 millones los mestizos, 12 mil gitanos e inmigrantes de otras regiones. Colombia dispone de cinco pisos términos. Entre sus regiones, la Andina es la de mayor biodiversidad, conjuntamente con el Chocó.


Asimismo, este país posee el 14 porciento de la fauna y flora del planeta, registra 12 áreas protegidas y ocupa el quinto lugar en recursos naturales. Según cálculos precisos, cerca del 50 por ciento del territorio nacional aún permanece inexplorado principalmente debido a dos razones: los conflictos militares y la inseguridad ciudadana en el territorio nacional, y lo difícil, escarpado y boscosa que es su geografía.


Saber vivir con esta inmensa diversidad exigiría una sociedad cohesionada y un Estado en derecho y verdaderamente social. Aunque aún la distancia es larga para poder llegar a ello, existen políticas de control, gestión y protección de la diversidad nacional, gestionada principalmente por el Instituto Humboldt del Ministerio del Medio Ambiente, pero los recursos económicos y humanos destinados para esto son limitados, y las disposiciones legales no le permiten mucho margen de actuación. El peso de las multinacionales y otros grupos económicos que explotan parte de esta diversidad, así como de instituciones de diverso orden, es perceptible. Social, política y económicamente, la diversidad cultural está atravesada por temas como el fortalecimiento de la democracia, la lucha contra la desinstitucionalización del país por parte de personajes e instituciones de la vida nacional, y una política social fuerte que apoye la diversidad y la pluralidad en toda la línea de la palabra.


La comprensión de la megadiversidad constituye para el país una oportunidad con la condición de que haya políticas públicas y sociales fuertes de defensa de los intereses nacionales: protección de las aguas, el suelo el subsuelo, freno a la minería extractiva, y fortalecimiento y ampliación de la democracia no simplemente en términos formales. Todo ello pasa, sin embargo, por una política de ciencia y tecnología –algo que el país no ha tenido hasta la fecha.

 

Biodiversidad y un caso puntual: el agua

 

Los más sensibles de todos los problemas sociales, políticos, económicos en el mundo actual y hacia futuro tiene que ver, sin lugar a dudas con los tres temas mencionados: la diversidad cultural, genética y biológica. La primera apunta a temas sensibles como interculturalidad, diversidad cultural en toda la línea de la palabra, y o bien una mayor y mejor democracia, o bien una democracia diferente. Los temas de racismo y xenofobia, por ejemplo, que actualmente afectan a Europa y de los cuales la extrema derecha enarbola las más altas banderas tiene que ver con este aspecto. Y para ello no mencionar la crisis humanitaria de los africanos que intentan llegar a Europa a través de la isla de Lampedusa o de España.


Por su parte, la diversidad genética es acaso política y socialmente la más neutra por estos días, pero no hay que olvidar los ideales y las prácticas sobre el tema por parte del régimen nazi de Hitler (1933-1945), ni las pretensiones de control y propiedad de semillas y especies por parte de multinacionales.


En cuanto a la diversidad natural o biológica, se trata del título en torno al cual giran temas sensibles de la agenda internacional como la desertificación de los países, y la consecuente crisis del agua potable. De acuerdo con un estudio científico reciente (2) en Europa los ríos y las corrientes de agua potable padecen condiciones letales para la vida humana y el daño es crónico (ver mapa 2).

 


No es gratuito entonces que los principales países consumidores de agua embotellada sean los europeos (ver mapa 3).
Los países megadiversos contienen, sin la menor duda, los bienes que serán determinantes para la supervivencia en el mundo hacia futuro, y el factor verdaderamente determinante será el conocimiento y la gestión, las políticas y la conciencia social sobre estos bienes: el medioambiente, el agua, el aire, la riqueza cultural, la diversidad cultural y genética, la diversidad social y sexual, en fin, los parques naturales, los páramos, las costas y los patrimonios culturales, principalmente.

 

 

Es exactamente en este marco que están inscritos algunos de los más acuciantes problemas económicos sociales y medioambientales como la minería extractiva, la práctica del fracking (3). Y también aquí entran en consideración los mercados de carbono. Nuevas tácticas y estrategias locales y globales están emergiendo y re-constituyendo.


En efecto, es bien sabido que el petróleo y el gas tienen una vida limitada hacia futuro, y su haber no constituye una seguridad de bienestar a largo plazo. La formación de científicos y tecnólogos, en toda la extensión de la palabra, debe ser, sin ningún lugar a duda, el elemento que gatille la gestión de la megadiversidad. Las ciencias sociales y humanas desempeñan, también aquí, un papel principal en las políticas sociales y ambientales de las naciones y los pueblos.


Es interesante observar que en el grupo de los B-17 están relacionados la mayor parte de los países llamados de reserva en el mundo después de los Brics –que son las economías emergentes. El grupo de países reserva son los países Civets: Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica.


En efecto, dada la crisis global y sistémica del capitalismo, diversos organismos multilaterales sostienen que los países Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) son las economías emergentes futuro del mundo. Un futuro que ya llegó y empezó hace algunos lustros. Asimismo, los países Civets son considerados como las economías de más sólido crecimiento hacia futuro.


Como quiera que sea, existe una reconfiguración del sistema internacional que explica numerosas jugadas de orden financiero y militar, político y social en cuya base descansa la diversidad de los países, la crisis sistémica y sistemática actual de E.U., Europa y Japón, muchas de las tensiones entre Rusia y Ucrania y el temor europeo frente al inverno de este año, la profunda crisis humanitaria actual que alcanza niveles superiores a los de la Segunda Guerra Mundial y la cifra de refugiados: más de 51 millones de personas, y en fin, buena parte de los retos y problemas recientes y actuales.


Los países productores, si cabe la expresión, están raspando la olla; los países consumidores tienen numerosas dificultades financieras y fiscales. Ya el crecimiento económico no es el principal indicador del bienestar de una economía. Nos encontramos en medio de una profunda inflexión. Pues bien, es justamente en el centro de la misma que emerge el mapa con sus posibilidades y riesgos, sus fortalezas y potencialidades de los países reserva: el grupo de los B-17, los países megadiversos. El cuestionamiento de la sociedad colombiana, ante la gran minería y su fatales consecuencias, la pretensión de concretar nuevas áreas para monocultivos, el repetido anuncio de crisis del agua en diversidad de municipios, algunos de ellos, centro de operaciones mineras, en fin, no es casual ni poca, la sociedad toda tiene la palabra ante este inmenso dilema y reto.


Los países del B-17 son la reserva natural del planeta y sus bienes y recursos naturales, culturales y genéticos serán el principal acervo de cara al agotamiento de los modelos económicos habidos hasta la fecha. La economía del futuro dependerá en muy buena medida del conocimiento acerca de la riqueza de la vida en sus tres dimensiones: biológica, genética y cultural.
La geopolítica y la economía giran la mirada hacia las reservas del planeta. Acciones decididas de los gobiernos y las sociedades pueden marcar una diferencia importante. Una parte fundamental de América Latina y del mal llamado tercer mundo puede tener por primera vez la palabra.

 

1 http://www.oecd.org/centrodemexico/paisesmiembros.htm

2 http://www.pnas.org/content early/2014/06/11/1321082111
3 El fracking es la técnica mediante la cual se inyecta agua, arena y químicos a enormes presiones en el subsuelo para romper los niveles de rocas y extraer petróleo y gas.

 

*Profesor Titular. Facultad de Ciencia Política y Gobierno. Universidad del Rosario

 

Modificado por última vez en Sábado, 09 Agosto 2014 18:34

Le Monde Diplomatique Colombia.

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