Los desafíos de legitimación del capitalismo tardío continúan y se profundizan en la búsqueda de un poder fundado en el uso de la fuerza, fenómeno que se extiende en la instrumentalización de las políticas antinarcóticos en el hemisferio americano. Elites mafiosas y estructuras criminales encuentran en la extrema derecha un terreno abonado para afianzar su poder de incidencia socioeconómica y cultural, lesionando las proyecciones de las democracias liberales. Se requiere un nuevo punto de partida para analizar el problema.
Dentro de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EU) presentada en diciembre de 2025, se plasma una reinterpretación interesada del narcotráfico como un problema que debe ser asociado a un ataque externo dirigido específicamente a sus habitantes y, en consecuencia, tratado como un asunto de seguridad nacional.



