Ediciones Anteriores
Afanado por recuperar el control total de su región inmediata, Estados Unidos combina palo y zanahoria; bloquea a Venezuela, bombarsea “narcolanchas”, asesinando en total impunidad a sus ocupantes; presiona a Colombia y Brasil, socorre con millones de dólares a Argentina, deja en vilo a México con posible ataque a grupos narcos, aprieta a Cuba… ¿Quedará la tradicional convivencia pacífica regional en la memoria de mejores tiempos? (Ver págs. 9-15)
El ataque de Estados Unidos contra Venezuela inaugura una nueva etapa, más dura, cínica y cruel, del imperialismo estadounidense. La acción, premier de su Estrategia de Seguridad Nacional, le recuerda a la comunidad global que ningún imperio cede sus privilegios y su predominio global sin dar la batalla. (Ver págs. 2-9 e Informe especial págs. 17-23).
Cuba ¿Resistirá?
El fin del suministro de petróleo venezolano pone a la Revolución Cubana ante la peor crisis de su historia. (Ver págs. 9-13.)
El giro en la política exterior de Estados Unidos abre una nueva era en las relaciones de poder global: Europa es la primera víctima (págs. 19-27).
Dos grandes sucesos redibujan el siempre inestable mapa geopolítico en Medio Oriente: el surgimiento de un nuevo poder en Siria tras la caída de Al-Assad y la masacre en Gaza. Con un Irán debilitado y varios países árabes empantanados en sus problemas domésticos, el expansionismo militar de Israel avanza implacable. (Págs. 29-35).
Potenciado por una revolución tecno- científica que somete a la humanidad a las pantallas, imponiendo nuevas cotidianidades, consumos y relacionamientos, el sistema capitalista se reorganiza y abre inéditas vetas de producción, ganancia y acumulación.
En medio de aquello, en la disputa que dispara por el control del mundo entre imperios y potencias, las multinacionales someten a los Estados, los ricos se hacen cada vez más ricos y el Sistema de Naciones salta por las nubes. (Ver, págs. 14-15).
Superar los niveles de injusticia y desigualdad, insoslayables en la población colombiana, demanda darle cuerpo a un robusto sistema de ciencia y tecnología con el cual diseñar un modelo productivo, acorde con nuestra realidad nacional. Pese a las llamadas Misiones de Sabios y sus recomendaciones, muy poco o nada se avanza en este campo. El actual gobierno no rompe la constante. (Ver págs., 4-7).
Tras el afán de volver a “ser grande”, Estados Unidos se aferra a viejas y conocidas estrategias de control, disciplinamiento y dominio, entre ellas la guerra contra las drogas. Descargar sus culpas en otros, demandando acatamiento ciego, tensiona y entorpece las relaciones bilaterales que deberían estar regidas por principios como el respeto a la soberanía de las partes, la conveniencia mutua, el diálogo y el consenso, todo ello sin presiones ni amenazas.
Con el despliegue de unidades militares marítimas de gran calado y poderío letal, Estados Unidos anuncia al mundo su decisión de retomar el control total de su retaguardia estratégica. La “guerra contra el narcotráfico” es el pretexto, y los tripulantes de las “narcolanchas” las víctimas inmediatas, asesinadas en total impunidad. La transición del régimen venezolano es el propósito inmediato. ¿Tiende la región al final de una era de convivencia pacífica? (Ver pág. 2).
La fiebre de la guerra
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel y la respuesta iraní llevan la guerra a las puertas de Europa, en el marco de un mundo en conflicto permanente. (Págs. 23-33)
La ofensiva de Israel contra Irán demostró el poder disciplinador de Tel Aviv. Sin embargo, el conflicto puede estallar de nuevo en cualquier momento (Pág. 23-29).
