Zelenski, en paz con los oligarcas

Como otras ex repúblicas soviéticas, tras la caída de la URSS Ucrania vivió un proceso de oligarquización, por el cual un reducido grupo de hombres fuertes pasó a controlar los resortes de la economía y del poder político. Al llegar a la Presidencia, Zelenski prometía terminar con este sistema corrupto, pero las expectativas se vieron frustradas. 

Cuando fue elegido con el 73 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales de 2019, Volodimir Zelenski prometió “un cambio de era”. Tras décadas de una política nacional fagocitada por los intereses de la oligarquía, esta figura nueva tenía algo a su favor: la imagen del candidato accidental e íntegro que encarnó en la exitosa serie televisiva El servidor del pueblo. Ahora, seis años más tarde, se enfrenta al escándalo de corrupción más grande que ha sacudido al país desde la invasión rusa de febrero de 2022. La Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (Nabu, por su sigla en ucraniano latinizado) reveló a mediados de noviembre pasado la existencia de un sistema de cobro de sobornos a subcontratistas de Energoatom –el operador público del sector nuclear civil– por montos estimados en unos 100 millones de dólares. Este sistema de corrupción contribuyó a debilitar una red de producción eléctrica regularmente atacada por los bombardeos rusos y ya fragilizada por una gobernanza opaca.

Información adicional

La guerra en Ucrania continúa, la corrupción también
Autor/a: Sébastien Gobert*
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº262, Febrero 2026
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