Algunos parecen tener el intelecto un poco deteriorado; otros tienen una llamativa elocuencia para la comunicación imaginativa; la mayoría son una desconcertante mezcla de viejas ideas ideológicas y entusiasmo por la tecnología; todos ellos conforman la constelación neorreaccionaria estadounidense. Una corriente que no ha cautivado realmente a los especialistas europeos, o al menos no hasta que James David Vance, uno de sus representantes, se convirtiera en vicepresidente y expusiera, por ejemplo, algunas de sus ideas en su discurso de Munich del 14 de febrero de 2025. Los teóricos neorreaccionarios que pululan por Internet desde principios de siglo tienen cierta influencia, más allá de que su lectura suscite una ligera sensación de desconcierto (1).


