En julio Estados Unidos sancionó a diez empresas y entidades gubernamentales cubanas. Washington insiste con su estrategia de estrangulamiento económico de la isla. Acorraladas, las autoridades de La Habana intentan evitar el colapso y apuestan a una liberalización de múltiples sectores y al apoyo a una clase acomodada emprendedora.
En una Habana exhausta, una casa turquesa reformada por completo resalta en medio del barrio El Vedado. Su patio recibe la sombra de dos árboles frutales, una hamaca da vida al césped artificial y los vidrios teñidos de la fachada garantizan cierta intimidad. Sentada en una silla de ruedas, una señora muy mayor habla sola frente a la puerta de entrada. Es una de las clientas de TaTamanía, la primera residencia para ancianos privada de Cuba que abrió sus puertas en la primavera cubana de 2026. Hasta entonces, la Revolución prohibía este tipo de establecimientos, pero desde hace algunos años, los centros públicos de acogida vienen atravesando una situación crítica por la falta de recursos.



