Cuando Anthropic desafió al Pentágono y se negó a levantar sus restricciones éticas sobre el uso militar de su IA, la prensa internacional la distinguió como el estandarte moral de Silicon Valley. Pero el gesto valiente oculta una historia incómoda: la de una empresa profundamente integrada en el aparato bélico y de vigilancia estadounidense.
El “Mundo libre” encontró un nuevo héroe. ¿Su nombre? Dario Amodei, ciudadano estadounidense de 43 años. Amodei cofundó y dirigió la empresa Anthropic, principal rival de OpenAI en el mercado de la inteligencia artificial (IA). Si les creemos a los grandes titulares de la prensa internacional, encarna la resistencia a la deriva fascista de la administración estadounidense. ¿Acaso Anthropic no es aquella “start up de IA que se atrevió a contradecir a Donald Trump” (Le Monde, 11 de febrero de 2026), cuando se negó a ceder ante los ultimátums del Pentágono? ¿Aquella cuya “valiente toma de posición” puso a la administración de Trump “fuera de sí” (Fortune, 21 de febrero de 2026)? Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, la alianza que Donald Trump mantiene con los grandes empresarios de lo digital provocó un cierto malestar en un medio con fama de liberal. Pero, claro, todo lo que termina bien está bien: Anthropic habría devuelto el prestigio al sector al imponer sus “líneas rojas” al Estado y a las Fuerzas Armadas.



