En enero de 2025, el Vaticano publicó una nota doctrinal sobre la inteligencia artificial. La inquietud ante la desmesura del poder tecnológico ya es alarma en el territorio propio de la fe: una exótica ideología promete crear a Dios mediante una superinteligencia.
“Nosotros, inquisidores de la fe, a usted, Sam Harris Altman, que Dios lo haga más sabio”, habría comenzado el inquisidor-teólogo. A continuación, citando el Génesis, habría censurado una nueva Babel. Torre de cobre, ídolo de silicona, deus ex machina: no les habrían faltado imágenes a los hermanos inquisidores para predicar contra la herejía de la inteligencia artificial generativa (IAG).



