La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, declaró en noviembre pasado que su país no dudaría en reaccionar si China avanza militarmente sobre Taiwán. En un mundo cada vez más peligroso, la intromisión a principios de enero de Donald Trump en Venezuela parece habilitar otros golpes de mano imperiales no menos ilegales.

¿Después de Venezuela, Taiwán? Para parte de la prensa occidental, el acto de piratería estadounidense en el Caribe habría abierto la vía a una operación similar de China contra Taiwán. ¿La prueba? El 29 y el 30 de diciembre pasado, la Armada china cercó la isla durante un ejercicio que numerosos analistas presentaron como el preludio de una invasión. Según ellos, no hay duda de que los presidentes estadounidense y chino comparten el mismo deseo: acabar con las “pantomimas” del orden internacional surgido de la posguerra para promover otro “gobernado por la potencia, la fuerza, el poder”, como explica el asesor de Defensa estadounidense Stephen Miller (1).

Pero la amenaza de conflicto que China encarnaría afecta menos a Taiwán que a Japón. Declaraciones virulentas, vuelos de patrullas estratégicas, amenazas de sanciones económicas… Las relaciones entre los dos gigantes del Este Asiático atraviesan un clima enrarecido. Pero se trata de tensiones cuyo origen se encuentra al otro lado del mundo y que sugieren que, a pesar de los discursos sobre la “ruptura Trump”, la displicencia estadounidense para con el orden internacional no es nueva.

Información adicional

Tensión entre Japón y China por Taiwán
Autor/a: Renaud Lambert*
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº263, Marzo 2026
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