Algunas horas después de asumir la presidencia de Chile, el ultraderechista José Antonio Kast firmó un memorando de entendimiento con la delegación de Estados Unidos que asistió al cambio de mando. El documento ha sido el primer paso para la exploración y explotación conjunta de minerales críticos y tierras raras extraídos del suelo chileno, imprescindibles para el desarrollo de la electromovilidad, baterías, fabricación de smartphones y armamento de última generación, entre otros usos.
Los minerales críticos –como el cobre, el litio y otros–, así como 17 componentes de tierras raras son apetecidos en los mercados globales y son parte de la carrera por su control de las grandes potencias, Estados Unidos y China, principalmente. El acuerdo con Estados Unidos fue algo así como el acto fundacional del gobierno de extrema derecha, facilitar la entrega de la riqueza mineral a una potencia belicista, que semanas después fue perfeccionado con un nuevo acuerdo, ahora con las firmas del embajador de EE.UU. en Santiago, un enviado especial del Departamento de Estado y el canciller chileno.



