La poesía palestina, un arma psicológica 

En 1976, en pleno conflicto libanés, el famoso poeta palestino Mahmoud Darwish recordó ante un periodista francés los hechos que forjaron su vida: el exilio de 1948, la infancia como refugiado, la militancia política y una poesía bella y combativa. La entrevista permaneció inédita durante medio siglo.

A los 7 años, Mahmoud Darwish no era Mahmoud Darwish.

Recuerdo muy bien a aquel niño. Era tranquilo y llevaba una vida tranquila. Empezó el colegio a los 5 años. Creo que fue un alumno brillante. Creo también que era un poco aventurero. Vivía en un pequeño pueblo llamado Al-Birwa, cerca de Akka (1).

Un día, al volver de la escuela, no encontró a su madre en casa. Le dijeron que había ido a Akka con su abuela. Decidió alcanzarlas, sin saber que se trataba de una ciudad. Tomó entonces el camino principal y caminó durante varias horas. Nunca tuvo miedo, apenas un poco de sed. Era testarudo y deseaba con todas sus fuerzas reencontrarse con su madre. Tuvo la sensación de estar viviendo una gran aventura. Descubrió lo que era una ciudad, con sus calles, sus casas, su gente. Por supuesto, no encontró a su madre y, después de llorar, decidió volver sobre sus pasos. Al llegar al pueblo, encontró a todos angustiados por su desaparición. Habían revisado todos los pozos para ver si no se había caído en alguno. Cuando un chico desaparece en un pueblo, la gente siempre empieza por inspeccionar los pozos. Me acuerdo muy bien de esa anécdota.


Información adicional

Mahmoud Darwish por él mismo
Autor/a: Mahmoud Darwish*
País: Palestina
Región: Oriente Próximo
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº268, agosto 2026