De los talleres populares del Mayo Francés a los colectivos autónomos de hoy, el afiche militante atravesó medio siglo de luchas. Una historia de técnica artesanal, organización colectiva y compromiso político adherida a las paredes de nuestras ciudades.
El 27 de junio de 1968, la policía irrumpió en la Escuela de Bellas Artes de París para poner fin a su ocupación por parte de los insurgentes. Hacía ya mes y medio que algunos talleres del establecimiento se habían convertido en centros de producción gráfica al servicio de la huelga más grande de la historia del país. Allí se realizaron más de 300 modelos, y cerca de 200 más en una veintena de estructuras similares. Estos “talleres populares” reunieron a decenas de personas de distintos horizontes –pintores y diseñadores gráficos profesionales, estudiantes de pintura y arquitectura, amigos ocasionales, imprentas que ayudaban, gente de la bohemia local e internacional– además de huelguistas curiosos que iban a encargar afiches.



