Entre 1904 y 1908, las tropas imperiales alemanas asesinaron a miles de hereros y namas en la colonia de África del Sudoeste Alemana, actual Namibia, por resistirse a la ocupación colonial. Sus descendientes, despojados de sus tierras y marginados por el poder central, hoy buscan reconocimiento de los crímenes y reparación.
El 8 de abril de 2026, gran parte de los parlamentarios namibios se adormecía en el recinto legislativo en medio del sopor de la tarde. El reloj digital marcaba las 16:35 cuando el diputado de la oposición McHenry Venaani, miembro de la comunidad herero que lidera el Movimiento Democrático Popular (PDM, por su sigla en inglés), se plantó frente a la jefa de Estado, Netumbo Nandi-Ndaitwah. Su interpelación despertó a la Asamblea: “Los alemanes les pagan a los judíos 1.000 millones al año. En los últimos treinta años, les han pagado 90 mil millones. […] ¡Pero a los namibios sólo quieren pagarles 1.000 millones durante los próximos veinticinco años!”.



