“Dejemos perderse a los perdidos, tenemos mejor cosa en que ocupar nuestro tiempo que tentar una regeneración imposible y además inútil, odiosa y dañina. En tanto no hayamos llegado a suprimir ninguna de las causas de la desesperación humana no tendremos el derecho de intentar suprimir los medios por los cuales el hombre trata de desencostrarse de la desesperación. Pues ante todo se tendría que llegar a suprimir ese impulso natural y escondido, esa pendiente especiosa del hombre que lo inclina a encontrar un medio, que le da la idea de buscar un medio de salir de sus males”.
(Antonin Artaud, “La liquidación del opio”, enero 1925)
“La verdad como la cocaína,
nunca es pura”
(Canción Rap, película Adagio, 2023).
Las motivaciones en el uso de psicoactivos. Contextos disímiles
En el marco de las motivaciones, estímulos o pretensiones de la decisión individual por consumir psicoactivos, existe una gama muy amplia de escenarios en donde generalmente se sitúan los individuos de cara a una experiencia frente a una sustancia que se sabe modifica el sistema nervioso central, crea estados de ánimo, modifica las percepciones e incluso el comportamiento. Históricamente las motivaciones de las cuales hay noticia, pueden ir desde experiencias con las que se desafían los procesos de conocimiento, como en los casos de Walter Benjamin y Alan Block en relación con el haschisch, o los experimentos de Sigmund Freud con la cocaína.
También son conocidas prácticas relacionadas con una exploración de conexiones desafiantes con mundos nuevos, en escenarios inhóspitos como las experiencias de grandes escritores que, en el marco de los procesos de colonización europeos como en Asia, tienen conexiones disímiles con el opio, como William Somerset Maugham, Joseph Conrad, Rudyard Kipling u Orwell y su experiencia en Birmania.



