Breaking Bad en el corazón de Europa

De las cadenas de montaje de Škoda a las cocinas clandestinas de los Cárpatos, la metanfetamina es la droga que más circula en Europa Central. La producción y el tráfico se extienden en territorios donde las promesas de la transición poscomunista dieron paso a los rigores económicos y sociales del capitalismo.

Son las cinco de la mañana cuando las luces giratorias atraviesan la oscuridad en una zona industrial en las afueras de Ostrava, en el noreste de la República Checa. Hombres armados derriban la puerta metálica de un galpón. Adentro, bidones de insumos químicos apilados hasta el techo, tuberías de destilación, el olor acre de la efedrina en cocción: otro laboratorio clandestino desmantelado…

Este operativo policial ilustra la guerra sin fin que libra la República Checa contra su droga nacional. Aquí no se habla de metanfetamina cristalina sino de pervitina, en referencia al estimulante distribuido masivamente entre los soldados de la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. Ochenta años después, la molécula sigue circulando ampliamente en los márgenes industriales de Europa Central. Se la llama “la cocaína del pobre”: un gramo de cocaína cuesta cerca de 150 euros en la región; un gramo de metanfetamina, 30.

Información adicional

Producción industrial de drogas en la República Checa
Autor/a: Prune Antoine*, enviada especial
País:
Región: Europa
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº269, septiembre 2026