La nueva estrategia imperial y América Latina

El despliegue imperial del Pentágono en el mundo está cambiando de forma radical, pasando de centrarse en Medio Oriente, donde se tejió una profunda alianza con Arabia Saudí y con Israel luego de la segunda guerra europea, para centrase en la disuasión de China. En rigor, este viraje comenzó bajo el gobierno de Barack Obama (2009-2017), hace más de una década, cuando la Casa Blanca definió el “Giro hacia Asia”.

La situación en Medio Oriente impidió hasta ahora completar ese giro. Primero, con la ofensiva de Israel contra el pueblo palestino y ahora con la invasión de Líbano y la guerra contra Irán. La guerra en Ucrania también retrasó un despliegue completo contra China. Estas situaciones han entretenido a la superpotencia que se viene demorando en reposicionar sus fuerzas armadas en el Indo-Pacífico, objetivo que va logrando con pequeños pasos pero que en realidad suponen mínimos avances.

De todos modos, el nuevo despliegue definido en la última Estrategia Nacional de Defensa, establece una serie de prioridades. La primera y fundamental consiste en ejercer mayor control sobre su entorno inmediato. De ahí los discursos de Donald Trump proponiendo la anexión de Groenlandia y Canadá, el cambio de nombre del Golfo de México a Golfo de América; sumados a la intervención en Panamá para desplazar a China del canal, el secuestro de Nicolás Maduro y la conversión de Venezuela en un protectorado de Estados Unidos, además de la tremenda ofensiva contra Cuba que amenaza descabalgar al partido comunista del poder.

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Autor/a: Raúl Zibechi
País:
Región: América Latina
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº268, agosto 2026