El fondo del mar ya no es tierra de nadie. Ocean Infinity, una empresa privada, despliega la mayor flota de drones submarinos del planeta, mientras las armadas nacionales, retrasadas en esta carrera, se suman a la exploración de los espacios abisales.
Todas las armadas nacionales de Asia parecían haberse congregado, en la primavera de 2025, en un vasto pabellón de exposiciones adyacente al aeropuerto Changi de Singapur para la Imdex (International Maritime Defense Exhibition) Asia 2025. Sus emisarios, haciendo gala de sus uniformes llenos de galones, conversaban con una miríada de representantes de ventas. La exposición era un punto de convergencia para las empresas líderes de la defensa naval, que llegaron para presentar sus últimas innovaciones: la empresa británica Rolls-Royce (sistemas de propulsión para submarinos y fragatas), la empresa israelí Elbit Systems (sonares), la empresa singapurense ST Engineering (sistemas electrónicos a bordo), el constructor estadounidense de buques de guerra Lockheed Martin, la empresa austríaca Schiebel y su Camcopter S-100, un dron aéreo de reconocimiento táctico…



