Los jóvenes de la llamada Generación Z, animados por diversos motivos, han salido con potencia a la calle en Nepal, India, Albania, Francia, Bélgica, Italia. Los medios convencionales tan sólo destacan la violencia de los choques con las autoridades, dejando de lado que esta generación vive peor que sus padres, y que experimentan la amenaza de un futuro distópico, ya presente en el desempleo tecnológico, un enrarecido medioambiente que empeora cada día y una virtualidad que crea vacíos. Comprender que la amenaza es real, es la tarea del resto de la sociedad.



