Bailando junto a las bombas

En 1917 el presidente estadounidense Woodrow Wilson creó un Comité de Información Pública para sumar soldados al combate en la Primera Guerra Mundial. Retomando esa idea, las Fuerzas Armadas de Francia despliegan sus redes en ámbitos como el cine o los festivales de música para revertir la merma en el reclutamiento de jóvenes.

Desinhibirse, bailar y emborracharse por miles al ritmo frenético e hipnótico de sus disc-jockeys de música electrónica favoritos, a pocos metros de un caza-bombardero: once toneladas de acero, equipadas con cañones de 30 milímetros y capaces de transportar una “bomba atómica AN-52”, según indica el letrero con los colores del festival. No muy lejos, cerca del escenario musical instalado al pie del cohete Ariane, un grupo de jóvenes se toma una foto, con una cerveza en la mano, frente al modelo Dassault Étendard IVM, un caza supersónico“capaz de transportar 2.400 kilos de bombas”. Esta fue la experiencia que pudieron vivir decenas de miles de asistentes al festival el pasado mes de mayo, en la base aérea de Le Bourget [a una media hora al norte de París], donde se llevó a cabo el Cercle Festival. El evento musical, dirigido a un público urbano y acomodado, lo organizó la empresa Cercle –un medio musical conocido por la difusión de videos de gran calidad estética con decenas de millones de vistas en YouTube– y se llevó a cabo en colaboración con el Museo del Aire y del Espacio, una institución del Ministerio de las Fuerzas Armadas.

Información adicional

La guerra cultural del Ejército francés
Autor/a: Thomas Jusquiame*
País: Francia
Región: Europa
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº270, octubre 2026