El sionismo religioso, con el decidido apoyo de los colonos en Cisjordania, le disputa al sionismo laico la definición del Estado de Israel. Aspira a crear un Gran Israel que se extienda por toda la Palestina histórica y hostiga a los conciudadanos judíos liberales.

La puesta en marcha del proyecto sionista llevó décadas antes del nacimiento de Israel en 1948. El escenario presente plantea interrogantes acerca del futuro de este Estado, al menos en su forma actual. Sin pretender generar temor ni hacer profecías. No es que vaya a ocurrir un colapso de la noche a la mañana, pero una grieta profunda llega hasta sus cimientos: el auge de lo que conviene llamar el Estado de Judea, en oposición al Estado de Israel. Es decir, el irresistible surgimiento de un movimiento que fusiona el sionismo religioso y el judaísmo ortodoxo, y cuyos partidarios aspiran a un Estado teocrático. Una forma de sionismo racista y supremacista da forma a su proyecto radical de crear un Gran Israel que se extienda por toda la Palestina histórica. La situación de los palestinos empeoraría aun más si esta fuerza política llegara a ser hegemónica. Pero los ciudadanos judíos que desean vivir en un Estado liberal, democrático y pluralista también se verían afectados.

Información adicional

Dos proyectos antagónicos para la identidad de Israel
Autor/a: Ilan Pappé
País: Israel
Región: Medio Oriente
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº270, octubre 2026