Estulticia y poder

Desde Erasmo hasta Kafka, desde los Médici hasta las democracias contemporáneas, la historia parece desafiar una convicción elemental: la inteligencia no suele gobernar el mundo. Con frecuencia, el poder termina en manos de quienes combinan una dosis suficiente de audacia, fortuna y una notable indiferencia frente a la complejidad.

La palabra tiene algo de reliquia. Estulticia. Suena a monasterio medieval, a pergamino olvidado, a tratado escolástico. Sin embargo, pocas voces describen mejor una de las fuerzas más persistentes de la historia humana. Procede del latín stultitia, derivada de stultus, el necio, el torpe, el incapaz de aprender de sus propios errores. Ya en el siglo XIII aparecía en castellano para designar no solamente la falta de inteligencia sino una condición más inquietante: la obstinación en el error.

Información adicional

Autor/a: Diego Aretz*
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº270, octubre 2026