El comunismo en Palestina abogó históricamente por la creación de un Estado democrático binacional. La Segunda Guerra Mundial y las crecientes divisiones entre los pueblos judíos y árabes echaron por tierra sus ideales.
Las razones del estallido francés
Francia, al borde de la ruptura
La actualidad de Bourdieu y Passeron
Sin lucha no hay futuro
La Generación Z, ¿entre el sueño y las alucinaciones?
Los alineados
Bajo la bota de Trump
De nuevo La fiesta del Chivo*
Nick Land en China
Chile, un país al límite
El duro precio del extractivismo en Ecuador
La naturaleza como sujeto de derecho
Una nueva estrella reaccionaria en Italia
La derrota de los caballeros europeos
Juego de drones
Retrato de una Rusia dividida por la guerra
El reino saudita, acorralado por los hutíes
Gaza no es un “tiempo paralelo”
Francia, al borde de la ruptura
Etiqueta: sociedad
La víctima y su instrumentalización de la culpa
Leo en Clásicos para la vida de Nuncio Ordine, esta bella cita de Si esto es un hombre de Primo Levi: “Cada uno se despidió de la vida del modo que le era más propio [...] Pero las madres velaron por preparar con amoroso cuidado la comida para el viaje, lavaron a los niños, e hicieron el equipaje, y al amanecer las alambradas espinosas estaban llenas de ropa interior infantil puesta a secar [...] ¿No haríais igual vosotras? Si fuesen a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le daríais de comer hoy?”.
El péndulo
Más allá de leyes físicas, sometido a un determinado movimiento pendular por lógica política, el mundo ya no gira. Lo hace en medio de un incesante vaivén bascular que por un tiempo parece tomar como dirección la derecha pero que al llegar a un punto X se agota, y, en acción regresiva, siempre sobre un eje horizontal fijo, toma como curso la dirección opuesta.
El engranaje bélico
Al lanzar desde Gaza, durante la madrugada del 7 de octubre, un ataque militar sorpresivo de gran amplitud en suelo israelí, Hamas provocó una respuesta devastadora para las poblaciones civiles y las infraestructuras del enclave. Si bien se atribuye el rol de paladín de la resistencia palestina, los abusos cometidos por la organización islamista hipotecan su futuro político.
Barbarie de los colonizados, masacres de los civilizados
¿Alguien podría no indignarse por los asesinatos cometidos por Hamas? ¿O por el diluvio de bombas ordenado por el gobierno israelí? Lo primero se califica de “terrorista”, lo segundo no. A lo largo de la historia, esta noción ha variado mucho.
Imposible Estado palestino
La cuestión palestina parecía saldada luego de la firma de los acuerdos de normalización de relaciones entre Israel y varios Estados árabes. Pero el ataque perpetrado por Hamas la puso nuevamente sobre el tapete, recordando hasta qué punto la realidad en el terreno impide toda paz y seguridad duraderas.
Unión patriótica de fachada en Israel
Al frente de un gobierno ampliado de urgencia, Netanyahu no admite ninguna responsabilidad por las fallas evidenciadas por los atentados de Hamas y ha sido criticado por las familias de las víctimas. Su futuro político pende de la guerra.
Casanare, un caso emblemático
Los recientes testimonios de oficiales de las Fuerzas Armadas sobre su criminal operatividad en el departamento de Casanare, como parte del macro caso que de esa parte del país lleva la JEP, obligan a contextualizar el por qué de tal proceder. Sin la comprensión de las causas estructurales e históricas de la violencia, el retorno de la barbarie es inevitable.
El día de la quema…
Parecen iguales, pero no lo son. Las elecciones territoriales por celebrarse el antepenúltimo día de octubre, revisten muchas particularidades, la fundamental es que, por primera vez en la historia nacional este tipo de expresiones de la democracia formal liberal servirán para medir la sintonía que el país nacional mantiene con un gobierno de corte diferente a los partidos tradicionales y sus disidencias, y al modelo económico neoliberal impuesto por estos.
¡Se le treparon las víboras!
Abusando de la amistad que me une a mi antiguo compañero de luchas, Gustavo –me es imposible referirme a él con su nuevo título–, le he pedido, dado que soy bibliófilo, que me permita husmear su biblioteca, ahora trasladada a sus aposentos de la carrera octava con calle séptima de la capital, muy por los lados de la Plaza de Bolívar, la misma donde él se negó, A sangre fría, a dejarse imponer la banda que le llevó María José si no le traían antes la espada del Libertador. Buen augurio, dijimos todos. Aquí tenemos a un Yo, Claudio, pero de izquierdas. Me dio carta blanca para examinar todos sus libros y, más aún, me dejó encerrado una noche entera en La casa de los espíritus, mientras él se daba su fugadita, que ahora hace con inusual frecuencia, a Cuba, para consultar con sus médicos de confianza sus diferentes dolencias. Así que, en El laberinto de la soledad de su biblioteca, y sabiendo que el guarda no abriría la puerta hasta la mañana siguiente, me puse a brujear la literatura que tanto le gusta.









