El desprecio como amenaza a la democracia
Georg Baselitz, fotografía de Fred Romero, tomada de: https://flic.kr/p/2pCk3qs

El desprecio no es un sentimiento más, sino el combustible de las fuerzas de derecha que amenazan la democracia. Sutil y maleable, se propaga por la sociedad cruzando clases, géneros y geografías. Entender cómo funciona es central para evitar sus efectos devastadores contra el tejido social. 

Multiforme y contradictorio, el sentimiento de desprecio excede el mero desprecio de clase y se vuelve la energía emocional de las fuerzas y los movimientos que amenazan a las democracias. En efecto, el desprecio (o lo que entendemos como tal) está en todas partes. Anula las críticas a la explotación, eje del pensamiento y la acción de las izquierdas, que de un tiempo a esta parte se ven amenazadas por los populismos.

No hay una sola huelga, movilización, manifestación o encuesta de opinión que no denuncie el desprecio de los dirigentes y las élites. “¡Automovilistas, les están mintiendo! ¡Ciudadanos, los desprecian!”, proclamaba una pancarta de los Chalecos Amarillos. El sentimiento de desprecio aparece y se desarrolla no sólo entre aquellos evidentemente más dominados y más discriminados. Gremios enteros son despreciados –docentes, personal de la salud, agricultores– , así como minorías, habitantes de los barrios populares y de territorios olvidados. Los electores son despreciados, al igual que los “franceses de fuste” que ven desaparecer su mundo, y también los televidentes que adhieren a las denuncias contra el “desprecio de las élites”.

Información adicional

La potencia oscura de las nuevas subjetividades
Autor/a: François Dubet*
País:
Región: Mundo
Fuente: Periódico Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº266, Junio 2026
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