Llegar a la Palestina cercana es un paseo fácil y tranquilo recorriendo en Bogotá la avenida Caracas al encuentro de la calle 45 y bajando por el costado norte de esta vía hasta el final de esa cuadra. Ahí, en esa esquina del mundo, está Palestina.
Sí, una casona de tres pisos de la primera mitad del siglo XX, situada dentro de la localidad de Teusaquillo, alberga desde hace treinta años la representación diplomática de Palestina en la capital colombiana.
Lograr alcanzar sus costas en el lado oriental del Mediterráneo es una tarea compleja y no exenta de riesgos, como han puesto de manifiesto las distintas flotillas de la libertad que han querido llevar la solidaridad y el respaldo de gran parte del mundo a una población que resiste, entre balas y escombros, los embates del odio y de la guerra.



