En el Reino Unido, tras quince años de austeridad y escándalos tories y dieciocho meses decepcionantes del gobierno laborista de Keir Starmer, el poder podría pasar a manos de Reform UK, el partido de derecha radical liderado por Nigel Farage. Pero el apoyo a Los Verdes del “ecosocialista” Zack Polanski sugiere que aún no está todo dicho.
Fue como una premonición. Tras su elección al frente del Partido Laborista (Labour) en 2015, Jeremy Corbyn constituyó un gabinete en la sombra donde se reunían representantes de todas las tendencias laboristas. De inmediato, uno de sus miembros le confió a Channel 4 que, sin demoras, habría que “meter a la izquierda en el armario, e incluso excluirla del partido de una vez por todas…” (1). El sucesor de Corbyn se hizo cargo de la purga a partir de 2020. Pero hoy, Keir Starmer, antiguo defensor de los derechos humanos, es el Primer Ministro más impopular de la historia. Desde julio de 2024, bajo el mandato de aquel al que le complace presentarse como hombre íntegro o “el adulto de la habitación”, tras las renuncias llegaron escándalos resonantes. Mientras tanto, la izquierda volvió a salir del armario. Los Verdes ecosocialistas de Zack Polanski vivieron un auge sin precedentes. Como si los defectos iniciales de su proyecto hubieran alcanzado a Starmer.


