
Hace tal vez un año usted estiraba la mano para abordar un bus, o tal vez leía los mensajes en su celular o quizás sacaba a su mascota a orinar. Hace 365 días, mientras los vientos alisios del sureste se convertían en los vientos de agosto y estos susurraban, estrepitosos al batirse sobre una u otra ciudad del país. Eran días tranquilos para usted.
Pero, hace 12 lunas, en la noche de un 3 agosto de 2025, Astrid Viviana Ordoñez Arcos, de 35 años, lideresa comunal y comunitaria de El Plateado, en Argelia, Cauca, hacía compras en el parque principal de este pueblo, cuando varios hombres armados se le acercaron y con total tranquilidad le dispararon, causándole su muerte allí mismo.
Según el libro, escrito por el Programa Somos Defensores, que contiene el Informe Anual 2025, Promesas Rotas, Astrid fue una de las 165 personas defensoras de derechos humanos asesinadas aquel año. En igual Informe se registran 874 agresiones verificadas por el Sistema de Información del Programa Somos Defensores, constituyéndose así en el año de mayor violencia letal contra personas defensoras de derechos humanos durante el gobierno de Gustavo Petro.
El libro está divido en tres apartados. Capítulo 1 “Teníamos un acuerdo”. Se propone evidenciar en tres partes los problemas reinantes para el acceso a la justicia para las personas defensoras de derechos humanos:
(a) La violencia digital contra personas defensoras. Este trata, entre otros, de los distintos tipos de ataques virtuales que ha conocido el Programa Somos Defensores y devela el vacío profundo en la legislación colombiana, que da lugar a archivar o a tipificar de forma errónea las agresiones virtuales, dejando así en evidencia la necesidad de actualizar las rutas y protocolos de investigación y atención existentes para atender los casos de denuncia por delitos informáticos que ponen en riesgo la vida, integridad y seguridad de las personas defensoras.
(b) Impunidad en la violencia letal. Este aparte es desolador, puesto que según lo documentado por el Programa Somos Defensores y el portal Verdad Abierta, en el marco del proyecto “Historias Inconclusas”, de los 1.840 asesinatos de personas defensoras de derechos humanos sucedidas entre enero de 2002 y septiembre de 2025, únicamente se ha llegado a sentencia condenatoria en el 11% de los casos. En sus páginas exponen los distintos factores que han impedido el esclarecimiento de estos asesinatos.
(c) Agresiones contra personas defensoras de derechos humanos en escenarios de protesta. En esta sección el informe reitera que este tipo de violencia no ha cesado, a pesar de la reciente creación de la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo). Explica los distintos abusos en contra de personas defensoras y urge, entre otros, a revisar las figuras de seguridad ciudadanas, como los frentes de seguridad, que operan en una zona legal gris.
Promesas Rotas, también es una crítica al gobierno de Gustavo Petro por no haber priorizado el reconocimiento y la protección de quienes defienden los derechos humanos en Colombia. En el Capítulo 2.“Dijiste que cambiarías” recuerda que el cuasi expresidente, en agosto de 2022, se comprometió con las organizaciones sociales y plataformas de derechos humanos del país, a frenar la violencia que padecían sus integrantes y quienes ejercen liderazgos sociales, a través de lo que se denominó “Plan de emergencia para la Protección de la Vida de Personas Líderes Sociales, Defensoras de Derechos Humanos y Firmantes de Paz”. Y, entre sus contenidos, estaba la “Reestructuración del funcionamiento de la Unidad Nacional de Protección (UPN)”, sobre la cual el informe dice “tres años después, esta continúa siendo una promesa sin cumplir”. El capítulo manifiesta los obstáculos operativos, administrativos, normativos, metodológicos de la UPN, como también plantea rutas para superarlos.
El panorama es alarmante, así lo plantea el Capítulo 3. “El daño que queda”. En sus páginas dirige la lupa a nivel macro y micro para detallar la violencia selectiva que las personas defensoras de derechos humanos vivieron durante el 2025, examina y disgrega el panorama en las distintas agresiones por género, zonas de agresión, agresiones por tipo de liderazgo, presuntos responsables, asesinatos, homicidios por departamento, crímenes por municipio, asesinatos por tipo de liderazgo, presuntos responsables de estos sucesos, amenazas individuales, amenazas por departamentos y tipos de amenazas.
Todo el informe y sus tres capítulos muestran una labor juiciosa de documentación, análisis y verificación acompañada de tablas, mapas, fotografías y gráficos, que dan soporte y legibilidad al complejo diagnóstico actual de los distintos tipos de violación de los derechos humanos que padecen las personas defensoras de derechos humanos en Colombia.
Hace un año, tal vez, usted se bajaba de un bus, contestaba un audio en su celular o entraba a su casa al regresar del trabajo o del rebusque diario. Hace 365 días, mientras los vientos alisios del sureste, que se habían convertido en vientos de agosto, dejaban la hojarasca revuelta y seguían su curso al noreste, tal vez usted apagaba un cigarrillo o besaba al amor de su vida. Pero, hace 12 lunas, el 30 de agosto de 2025,Marco Antonio Suárez Arroyave, destacado líder comunitario, comunal y campesino, fue encontrado muerto en el camino que conduce de Puerto Valdivia a la presa de Hidroituango, en el sector de El Túnel. Hasta el momento, como lo documentó Promesas Rotas, no se han logrado esclarecer los hechos que rodean su asesinato.
Juan Sebastián Navarrete Aldana
Programa Somos Defensores
Bogotá, abril de 2026, 174 páginas.

