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Cambio de la matriz cognitiva y la economía social del conocimiento

Cambio de la matriz cognitiva y la economía social del conocimiento

 

El patrón primario exportador y extractivista de la economía ecuatoriana ha sido probablemente el problema más grave al momento de ser abastecedor de materias primas en el mercado internacional y al mismo tiempo importador de bienes y servicios de mayor valor agregado.

 

La producción y exportación de productos primarios conduce a que las posibilidades de desarrollo del país sean limitadas en ingresos, en encadenamientos productivos y en generación de conocimiento. Como consecuencia de esta forma de producción, el desarrollo científico y tecnológico, tanto a nivel público como privado se ha restringido, creando una desconexión entre los implicados. Si a esto se suma que en la etapa previa al gobierno del presidente Rafael Correa, no existieron políticas públicas que fomenten la investigación y desarrollo, el ambiente obtenido era poco propicio para la innovación enfocada a la producción y satisfacción de necesidades.

 

Dicho patrón ha contribuido a incrementar la vulnerabilidad y a colocar a la economía ecuatoriana en una situación de intercambio desigual, sujeto a las variables fluctuantes del mercado mundial. Por lo tanto, la realidad del Ecuador demanda de acciones inmediatas para romper con esta inercia.

 

El pensamiento económico ha mostrado cierta incapacidad para solucionar problemas globales. En casos específicos, se deja de lado su relación con un sistema social y económico, y las políticas de estabilización propuestas no han sido tomadas en cuenta como soluciones efectivas. El avanzar hacia una visión más amplia, exige reconocer que la comprensión de la realidad social, está atravesada por valores, ideas y principios que inciden en las opciones de política pública que pueden tomarse en un momento histórico determinado. Para ello, existe la certidumbre de que sin conocimiento, es imposible lograr las transformaciones sociales y productivas para escalar a otros niveles en todas las esferas.

 

Una respuesta interesante ante lo planteado, es la economía social del conocimiento y para lograrlo, se necesita de una responsabilidad compleja que en la práctica incorpore las interrelaciones de todos los actores, con compromisos propios.

 

Entre los actores encontramos a la academia como generador de investigación científica de excelencia y pertinencia para ser transferida al sector productivo; el sector privado como incorporador y generador de tecnologías para agregar valor en sus procesos y productos, el sector público como tomador de riesgos, creador de las condiciones óptimas para suscitar la innovación y líder de la transformación estructural, tal como lo define el modelo normativo, y sin olvidar a la sociedad la cual interviene activamente en el sistema a través de la demanda de innovaciones y el uso efectivo de la tecnología y como ente participativo en la definición de hoja de ruta.

 

Se ha visto que es necesario una estrategia que contemple cambios progresivos y paralelos en la dinámica productiva, donde la actual dependencia de recursos naturales no renovables sea temporal y decreciente, en la medida que se subsanan los requerimientos para configurar una realidad socioeconómica sostenible, desde entornos innovadores que garanticen la continuidad en el tiempo.

 

La inversión pública se ha destinado a la construcción de la infraestructura para dotar a los agentes económicos, las facilidades necesarias para las mejoras en su productividad sistémica. Paralelamente, se han priorizado los recursos públicos y la toma de decisiones de las políticas públicas hacia el sector del conocimiento, talento humano, ciencia y tecnología.

 

Frente a la necesidad de hacer más eficiente el uso de los recursos disponibles, deben establecerse economías de escala para aprovechar la infraestructura, talento humano y equipamientos, en especial cuando los agentes, tradicionalmente, no han trabajado de manera coordinada.

 

La creación de una plataforma de conocimiento, investigación, producción y negocios, que promueva el paso de una economía con recursos limitados a una economía con recursos ilimitados, como las ideas y el conocimiento, se justifica en la medida en que se optimiza el uso de recursos de manera coordinada y se propicia la cooperación para fines similares. En el Ecuador, existe un distanciamiento histórico de estos actores y lo que se pretende es romperlo, a través de un trabajo conjunto que construya confianza y reputación de buenos resultados.

 

En la Ciudad del Conocimiento Yachay, se fortalece las capacidades y conocimientos del talento humano, que son parte fundamental para el desarrollo de un país. Esto nace como un espacio de coordinación de los recursos disponibles para lograr una escala significativa y desarrollar investigación científica básica y aplicada en las áreas y sectores de interés público para focalizar la transformación productiva.

 

El conocimiento no ha sido generalmente valorizado de forma explícita, especialmente en la teoría económica más tradicional; no obstante, dada su importancia al momento de reducir la incertidumbre, en lo que cabe, y favorecer positivamente en los efectos económicos, es indudable su relevancia.

 

Desde Yachay, se contribuye al cambio de la matriz productiva y la economía social del conocimiento, a través de la reconstrucción  de los recursos tradicionales para la generación de oportunidades a través del conocimiento, mismo que ha incrementado y se refleja en el crecimiento de ocupaciones dedicadas a producirlo, reproducirlo y transferirlo abarcando progresivamente al conjunto de la sociedad.

 

Existe un conocimiento acumulado que requiere ser incorporado en un proceso dialéctico, que agregue particularidades de tiempo, recursos, necesidades y contexto, a fin de establecer un esquema de gestión que sea pragmático, que permita la recombinación eficiente de recursos y obtenga resultados tangibles que legitimen esta propuesta alternativa.

 

Yachay es el encuentro de varios actores en dónde se comparten ideas sobre las mejoras del entorno productivo, busca solucionar los problemas de la sociedad a la que se pertenecen, lo cual se puede expresar en reducción de costos de producción, de transacción y de información. Dichos encuentros, contribuyen al desarrollo urbano, humano, tecnológico e industrial del país, los cuales aseguran la entrada libre del mundo a un Ecuador innovador y productivo. 

 

Ciudad Yachay, actúa como un centro de innovación multipropósito que identifica a las industrias receptoras de la investigación y aplicación, para equilibrar al sector productivo en donde se  genera beneficios tangibles, sin perder de vista el objetivo social de la democratización del conocimiento. Se invierte en la formación de científicos capaces de generar conocimiento y a su vez se promueve la asociación a la producción, evitando convertirlos en una transferencia de recursos excesivos de la sociedad a unas pocas empresas.

 

Alcanzar la escala que pretende Yachay es difícil, pero dadas las condiciones que impone el capital de inversión, sería más difícil tratar de desarrollar un proyecto de esta naturaleza, esperando respuestas internacionales o la buena voluntad de inversionistas –idealistas que esperen su retorno en el mediano plazo.

 

El inversionista privado no suele ser paciente, busca réditos inmediatos y es por eso que la intervención del Estado es importante, para sesgar los costos relativos para el inversionista en el corto plazo.

 

El Estado provee los recursos necesarios para que Yachay pueda tener el talento humano capaz y la tecnología necesaria para romper las asimetrías del mercado mundial. El cambio en la estructura productiva requiere de un Estado fuerte, que tenga la capacidad de intervenir, coordinar, promover e invertir.

 

Entre mayor sea el atraso con respecto a la frontera tecnológica de producción, menor es la capacidad del mercado para reducir las distancias con la frontera, y en la práctica, el mercado crea conflictos que no pueden ser remediados por sus propios mecanismos, por lo tanto se requiere la injerencia del Estado para que este pueda nivelar las asimetrías.

 

Este apoyo, generaría recursos necesarios para dotar de facilidades, infraestructura y coordinación con los actores, para que la inversión privada coopere, se beneficie y genere una producción más redituable y sostenible en el tiempo que establezca las bases de la plataforma de innovación.

 

Finalmente, la sociedad se beneficia de investigaciones y desarrollo tecnológicos, generados en Yachay, los mismos que sirven para optimizar los servicios públicos, mejorar la producción y la generación de empleo.

 

La visión de Yachay va más allá de lo cotidiano y el conformismo, ya que pretende crear y consolidar en el Ecuador una cultura de innovación. Esto corresponde a una forma de pensar y de actuar que genera, desarrolla y establece valores, convicciones y actitudes propensos a suscitar, asumir e impulsar ideas y cambios que suponen mejoras en el funcionamiento y eficiencia a nivel agregado, aún cuando ello implique una ruptura con lo convencional o tradicional.

 

Es ineludible pasar progresivamente por una fase de corto plazo ligada a la imitación y absorción, de mediano plazo atado a alianzas y de largo plazo sujeto a la superación. Por ende, no se compite por mano de obra barata o por dumping; se compite por el desarrollo de habilidades tecnológicas, de capacidades de innovación endógena. El competir con el mundo tecnológico y adquirir las capacidades para lograrlo, es un objetivo de desarrollo necesario y justificado.

 

 

 


*Respectivamente: gerente general, gerente técnico, analista técnico, Empresa pública Yachay.

 

 

 Ciudad del Conocimiento en pocas palabras

 

La Ciudad del Conocimiento, está planificada para la innovación tecnológica y contará con institutos públicos y privados de investigación, empresas de alta tecnología, una universidad y espacios para el desarrollo de biotecnología y agricultura experimental.

 

Son 17 los institutos públicos que trasladarán a sus instalaciones. Cada entidad tiene una lógica de ‘cluster’ y estará en una especie de barrio donde interactuará con empresas, entre ellos:

 

– Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap)

– Energías renovables

– Salud Humana, de Biodiversidad.

 

Existen cinco áreas de especialización: ciencias de la vida, nanociencias, tecnologías de la información y comunicación, petroquímica y energía renovable y cambio climático. Cada una tiene la opción de licenciatura o de ingeniería.

 

El presupuesto del proyecto cuenta con una asignación plurianual de USD 1.040 millones para los próximos 4 años, básicamente para infraestructura. Yachay no disputa recursos al Fondo Permanente de Desarrollo Universitario y Politécnico (Fopedeupo); es decir, no le quita fondos al resto de universidades en preasignaciones.

 

A partir del quinto año, luego de su acreditación, sí será parte de esta asignación. Se calcula que a partir del 2016 habrá una facturación importante por generación de tecnología. Eso permitirá cubrir los costos operativos.

 

Yachay es una plataforma de servicios que ofrece: talento humano especializado, infraestructura y equipamiento, servicios básicos, tecnología y recursos financieros bajo la lógica de capital semilla y de riesgo para ideas o proyectos de negocio con oportunidades de mercado. Se han firmado convenios con treinta empresas.

 

El capital semilla se desembolsa de un fondo que se denomina Emprende Yachay. Son recursos públicos, pero otra parte es crédito de la banca pública y privada. Se trata de incentivar al sector privado para que genere mecanismos de financiamiento permanente para este tipo de proyectos.

 

Los incentivos para que las empresas o emprendedores vayan a Yachay, son: talento humano, apalancamiento de recursos financieros, infraestructura privilegiada y equipamiento, todo bajo la lógica de un ‘Hub’. Por ejemplo, si la Asociación de Empresas Textiles quiere desarrollar nuevas fibras usando nanotecnología, difícilmente podrá financiar un laboratorio que cuesta USD 15 millones. Entonces, se asume esa inversión, pero coordina con otras instituciones como cámaras de la construcción, universidades y empresas interesadas en usar este tipo de materiales. De esa forma se aprovecha el laboratorio para múltiples usos. Las empresas llegan, obtienen lo que buscan y pagan por ese servicio. Por eso Yachay es una empresa pública, cuyo fin es brindar el servicio y cobrar para reinvertir en equipos.

 

La infraestructura que Yachay ofrece a las empresas servicios de calidad: energía eléctrica, agua segura, servicios de tecnología, etc. Hay garantía que nunca habrá cortes de energía eléctrica. Asegurados por los cuatro anillos de redundancia: sistema nacional interconectado, paneles fotovoltaicos, un generador térmico y una central hidroeléctrica (Piñal Tumbabiro), con conexión directa a Yachay. Para negocios de alta tecnología hay sistemas de voz y datos. Además, tres anillos de redundancia, proporcionados por la CNT (Corporación Nacional de Telecomunicación), Movistar y un tercer proveedor en negociación.

 

* Con base en la entrevista: “Héctor Rodríguez: ‘Yachay será el puente entre los sectores público y privado’”, 03/02/2015. Publicado por RevistaLíderes, http://www.revistalideres.ec/lideres/hector-rodriguez-yachay-sera-puente.html. 

 

 

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