La COP28 concluyó con una tímida invitación a una transición energética “para salir de los combustibles fósiles” e implementar políticas de “adaptación”. Esta propuesta, que obstaculiza la lucha por la atenuación, manifiesta la voracidad capitalista de dominación de la naturaleza. Suscríbase https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscri
Los amos del mundo
Promesas rotas
Caja de Pandora
La esquiva reforma del sistema sanitario en Colombia
Noé, quien condenó a su descendencia a la servidumbre
Cuba en los albores del capitalismo
La nueva estrategia imperial y América Latina
Geopolítica de los hoteles de lujo
Una extraña derrota
La poesía palestina, un arma psicológica
Todo el mundo odia la IA
Quienes apuestan a la guerra siempre ganan
En Corea del Sur el chamanismo es un éxito
Australia les dice no a los aborígenes
Retratos del turismo low cost
El apoyo de Polonia a Ucrania se desmorona
El genocidio negado de Namibia
Cuando el mundo se sublevó por Etiopía
Serigrafías para la Revolución
Categoría: Edición Nº 241
¿Cómo evitar el autoritarismo climático?
Comprender, desde la izquierda,el ascenso de la derecha para poder combatirla
Los toldos progresistas ven con estupefacción cómo la ultraderecha ha arrebatado su derecho a la rebeldía, a la inconformidad frente al sistema, al deseo de ser agente para alcanzar una sociedad diferente. ¿En qué momento la izquierda dejó de ser rebelde? Aquí revisamos seis perspectivas desde el pensamiento crítico y un Manual de Instrucciones para combatir la ultraderecha.
Cómo se inventó el astronauta
Astronautas, cosmonautas, espacionautas, taikonautas y, pronto, “vyomanautas” indios: desde 1950 han despertado admiración y dan cuerpo a la necesidad de aventura humana… que no tiene nada de evidente. Con más razón ante la perspectiva del envío al espacio de robots aumentados por la inteligencia artificial. Suscríbase https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscri
Guerra Total a mi Paz Total
Colombia ingrata: —¿Quién es? pedelaerre.:—Soy yo.C.I.:—¿Qué vienes a buscar? pedelaerre r.:—A ti.C.I.—Ya es tarde . pedelaerre:—¿Por qué?C.I.—Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti. Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casaY pega la vuelta. pedelaerre.: —¡Jamás te pude comprender!C.I.: —Vete, olvida mis ojos, mis manos, mis labiosQue no te desean....
La punición colectiva
Era uno de los peores castigos en la Grecia antigua. En caso de crímenes políticos o de alta traición, la asamblea de ciudadanos podía decidir la kataskaphê, la destrucción de la casa del culpable y la condena de su familia al exilio. Mediante esta pena, escribe el historiador Walter R. Connor, la ciudad quería materializar “la segregación definitiva de la comunidad del transgresor y de sus descendientes”**. El más ínfimo de sus bienes debía quedar reducido a polvo a fin de evitar que fuera vendido o intercambiado, e incluso sucedía que se desenterraban los huesos de sus ancestros para arrojarlos fuera de la ciudad.
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