Negar el genocidio armenio es una política de Estado en Turquía. Perpetrado en 1915-1916 y denunciado como “el crimen fundacional” de la Turquía moderna, marcó el fin de un Imperio Otomano ya moribundo. ¿Por qué Israel aún no lo reconoce oficialmente?
“¿Por qué Israel no reconoce el genocidio armenio?”, le preguntó en agosto de 2025 el presentador de podcast Patrick Bet-David a Benjamin Netanyahu. “Lo reconozco. Ya está; hecho”, respondió. Para que tuviera carácter oficial, este reconocimiento debería haber sido proclamado por un texto votado por el Parlamento israelí. Aun así, esta respuesta convierte a Netanyahu en el primer jefe de Gobierno israelí en reconocer públicamente el genocidio armenio.
¿Por qué tanto retraso, más de un siglo después de los hechos? (1). Teniendo en cuenta la historia de Israel, este reconocimiento podría haber tenido lugar antes, afirma Bet-David. Pero Israel mantiene tradicionalmente buenas relaciones con Turquía: su silencio era una forma de no agitar las aguas.
La negativa a reconocer el genocidio armenio también forma parte de la voluntad de Israel de preservarse el monopolio del padecimiento del crimen de genocidio. “Rechazamos los intentos de establecer una similitud entre el Holocausto y las acusaciones armenias –explicó Shimon Peres, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Israel, durante una visita a Turquía en 2001–. No ha ocurrido nada similar al Holocausto. Lo que sufrieron los armenios es una tragedia; pero no un genocidio.” Desde esta perspectiva, comparar el exterminio de los judíos por los nazis con otros genocidios equivaldría a “relativizarlo”, lo que debilitaría su papel en la legitimación del proyecto sionista.
Pero el vínculo entre israelíes y turcos está sufriendo actualmente un claro deterioro. Israel está cometiendo su propio genocidio en Gaza, denunciado como tal por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. La declaración de Netanyahu responde a esta acusación. El primer ministro israelí alega en su defensa la distinción entre los genocidios y la simple “guerra” que afirma estar librando contra Hamas. Reconocer el exterminio de los armenios equivale para él a minimizar sus propios crímenes.


