La crisis que atraviesa Cuba como consecuencia del estrangulamiento energético no es coyuntural sino estructural y estratégica. Revela la dificultad de un sistema que, al atar política y economía, dio como resultado un modelo inviable, con un Estado muy centralizado que no logra insertarse en la economía del siglo XXI.
La coyuntura actual revela realidades que los gobernantes cubanos han intentado esquivar por décadas: Cuba enfrenta no solo una crisis económica sino también una crisis de viabilidad estratégica. En el corto plazo, el debate gira en torno al estrangulamiento energético –combustible, electricidad– y al vector geopolítico –Venezuela, Washington, sanciones, apoyos–. Sin embargo, reducir la situación a la intensificación del conflicto con Estados Unidos o al giro venezolano implica observar el síntoma y no el problema principal.



