Europa, débil entre Washington y Moscú

El plan de paz acordado por rusos y estadounidenses para dar fin a la guerra en Ucrania poco contempla los intereses de los europeos. Mientras las negociaciones se estancan, la Unión Europea sigue apoyando a Kiev, incluso con acciones financieras peligrosas, confiscando activos rusos congelados en bancos europeos.

No habrá paz en Ucrania antes del cuarto aniversario del conflicto. La nueva ronda de negociaciones iniciada a fines de noviembre se ha estancado. Por un lado, el Kremlin considera que el Donbass, ya ocupado en tres cuartas partes, es una garantía mínima, y pretende asegurarse de que una forma de reconocimiento internacional y diversas restricciones priven a Kiev de los medios para recuperarlo militarmente (1). Por otro lado, los europeos se oponen a cualquier cambio de fronteras por la fuerza, lo que constituiría un precedente que, en su opinión, animaría a Moscú a continuar su expansión. Por lo tanto, se declaran dispuestos a “apoyar a Ucrania a largo plazo, al tiempo que refuerzan la presión sobre Rusia con vistas a una paz justa y duradera” (2). Pero, al carecer de los medios necesarios, esta anunciada firmeza los obliga a una dependencia cada vez mayor respecto a Estados Unidos, principal proveedor de armas (véanse los gráficos en pág. 23) y pilar de las garantías de seguridad en el marco de un posible acuerdo de paz. Y en circunstancias poco propicias, porque la administración de Donald Trump ha incluido la hostilidad hacia la Unión Europea (UE) en su Estrategia de Seguridad Nacional 2025.

Información adicional

La guerra en su cuarto año
Autor/a: Hélène Richard*
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº263, Marzo 2026
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