Sin saberlo, millones de europeos invierten en misiles con sus ahorros y fondos de jubilación. Ese dinero podría financiar los servicios de salud, vivienda o educación, que generan tres veces más empleo. En cambio, financia una industria que logró que sus bombas califiquen como inversión verde y responsable.
“Ver que un misil sale de nuestras fábricas para luego ser entregado a las Fuerzas Armadas hace que mi trabajo sea sumamente concreto, tengo una parte de la responsabilidad”. Thibaul, un técnico cuyo testimonio se cita en un video promocional del fabricante Mbda, no sabe hasta qué punto tiene razón. Los productos de su empleador fulminaron escuelas, mezquitas y campos de refugiados gazatíes, dejando un saldo de más de 500 muertes, entre ellas unos 100 niños. Esta empresa europea de armamento –con una lista de pedidos repleta, valorada en 44.000 millones de euros (Challenges, 23 de febrero de 2026)– moviliza todos sus recursos para presentar sus productos de forma más atractiva: un código ético que “vela por el respeto a las libertades fundamentales y los derechos humanos”; campañas de sensibilización del personal sobre identidad de género, neurodiversidad o menopausia; el lanzamiento de proyectos de reforestación y preservación de las napas freáticas o, más todavía, la adopción de “prácticas de ecodiseño” del material bélico, con el fin de “reducir el impacto ambiental en el origen” (1). ¿Un paso hacia las bombas biológicas?
¿Sigue teniendo sentido esta estrategia de gestión del riesgo de la propia reputación cuando los medios de comunicación, los principales partidos gobernantes y el Presidente de la República comulgan en la celebración del rearme y la actividad militar? (2). Los lectores de L’Express, Le Point y Le Parisien pudieron hojear recientemente catálogos promocionales de máquinas militares francesas; los oyentes de France Culture aprendieron “cómo preparar a los hombres para la guerra” (30 de octubre de 2025); los suscriptores del diario Le Monde descubrieron en marzo de 2025 una serie de cinco entregas titulada “Los gastos militares, palanca del crecimiento”.


