A fuego lento

La realidad tiene más peso que la ideología. El terremoto que sacudió el país, exponiendo mucho más las grandes disparidades sociales que lo cruzan, también sacudió y sacó de sitio el proyecto de gobierno del recién posesionado presidente colombiano (2026-2030). 

Apenas cuarenta y ocho horas después de haberse celebrado la ceremonia de su posesión, al comienzo del día 10 de agosto, cerca de la mitad del país quedó en emergencia, en muchos casos amplias zonas de ciudades como Cali, Armenia, Pereira, Manizales, Quibdó, además de no menos de otros 489 municipios medianos y pequeños ubicados en 16 de los 32 departamentos que conforman a Colombia sufrieron fuerte impacto. 

El registro oficial muestra el daño sufrido: 159.924 familias y 324.157 personas afectadas; 329 fallecidas, 4.592 heridas y 234 desaparecidas; 31.519 viviendas destruidas y 178.236 afectadas; 591 edificios colapsados y 5.884 averiados; 3.726 centros educativos, 4.140 centros comunitarios. Además, 378 centros de salud tuvieron algún impacto en sus estructuras, 15 puentes peatonales, 70 puentes vehiculares, 435 vías, con afectaciones de diverso grado; 115 acueductos averiados; 12 instituciones bancarias impactadas; 5 aeropuertos averiados; 1.764 animales heridos y 2.847 rescatados (1).

Información adicional

Autor/a: por Carlos Gutiérrez Márquez
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº269, septiembre 2026